martes, 2 de marzo de 2021

El precipicio


Al borde de este precipicio siento el gélido aire rozar mi cara. Un paso más, solo un paso, y mi cuerpo caerá al vacío que ven mis ojos.

Siento mi agitada respiración latir en mi sien. El pánico me engarrota, ¿o es el frío?

Mi mente está confusa.

Miro, y solo veo una profunda oscuridad, y entonces caigo mientras grito en el silencio. La adrenalina corre por mis venas.

Caigo, me desespero. El precipicio está a mis pies. ¿Tendré salida? Cierro los ojos, no pienso. Y sigo cayendo, envuelta en una exuberante oscuridad.

Mi respiración golpea mi cogote con fuerza. El silencio es dueño de mi miedo. De repente mi cuerpo choca contra algo duro.

Siento su mano, fuerte, enérgica tirar de mi. Su perfume se cuela por mis fosas nasales. Es un olor varonil, a sándalo y cedro, que me deja aturullada.

Levemente me atrevo a mirarlo, pero me quedo impactada, sus ojos de un profundo color zafiro no son de este planeta. Sin embargo hay una extraña mezcla de dulzura y protección en el fondo de ellos.

¿Quién eres? –Le pregunto con temor.

Mi nombre es Zahr, y estoy aquí para protegerte.

El gélido aliento de la noche me golpea de nuevo el rostro. Lágrimas ruedan por mis mejillas.

¿Protegerme de qué?

Zarh me coge la mano.

De ellos –me dice mirando con resigno la nave que se acerca.

¡Quienes son ! –Le grito.

No hay tiempo, salta conmigo.

¡Qué! –Exclamo con horror.

¡Salta! –Me ordena firme.

Me niego a saltar a ese precipicio. Pero él aprieta mi mano y me reconforta. Sin pensarlo me lanzo hacía la oscuridad.

Y de repente abro mis ojos y empapada en sudor me despierto en mi cama. Desorientada busco algún rastro de Zarh, pero estoy sola, en mi habitación y el silencio ensordece mis oídos.

¿Qué ha sucedido?

Pero nadie responde mi pregunta. Oigo pasos en el pasillo y la voz de mi padre llamándome.

Valeria es hora de levantarse o llegarás tarde al instituto –me dice.

¡Ya voy papá! –logro articular palabra.

Siento que de nuevo se aleja y me dejo caer sobre la almohada. Sé que lo que he vivido ha sido real. Zarh no era una pesadilla, y ellos estaban allí. No se donde, no se por qué, pero sentí que mi vida estaba en peligro y que Zarh me protegería.  

 

By Annbel Soler







2 comentarios: